1-El mayor objetivo del matrimonio es el amor, el amor en sí mismo, no como un sentimiento abstracto sino cómo una decisión diaria que se hace con el corazón. La medida del amor es amar sin ningún tipo de medidas. Ama todos los días y con todo el corazón.
2-El amor verdadero nunca se acaba, dura por siempre y para siempre más allá de cualquier inconveniencia en la convivencia. Al igual que algunos jarrones antiguos, el amor mientras más añoso sea, puede tener heridas, pero si se mantiene integro, cada año le dará más y más valor. No dejes que el amor se desintegre.
3-La fidelidad en la pareja debe durar por siempre, recuerda que la prueba más dura siempre es la de su continuidad en el tiempo. Muchas veces la vida nos da a elegir entre lo fácil y lo correcto. Es más sencillo ser coherente con esto en momentos de gran felicidad, pero lo correcto es serlo también en las rachas negativas. Siempre cumple tu palabra de serle fiel a tu pareja.
4-La felicidad de tu pareja ha de ser siempre tu propia felicidad, como decían los antiguos Griegos, “si quieres ser amado, ama”. Nunca pienses en tu pareja como un objeto que te acompaña por la vida, piensa en tu pareja como lo que realmente es, un ser humano sensible a quien has prometido apoyar y respaldar cualquiera sea la circunstancia. Regala felicidad y serás feliz.
5-Al igual que un fuego, el amor de pareja se va consumiendo lentamente sino lo alimentas con constancia, paciencia y dedicación. Recuerda y siempre haz hincapié en sus virtudes e intenta perdonar sus flaquezas. Nunca descuides tu relación de amor, siempre échale leños a ese fuego y vuestro amor será eterno.